Despedida
El domingo a la noche estaba sentado en la vereda del mini mercado desarmando la pc y los aparatos de las tarjetas. Cabe destacar q la estación estaba rodeada por vallas y cintas de peligro, en clara evidencia de q estaba cerrada, no obstante todo eso, las heladeras, gondolas y estanterias estaban completamente vacias. En eso veo q una señora, de unos 50 años, se me acerca. "¿Está cerrado?", dice la señora mientras mira para el vacio mini mercado. "Naa, los domingos siempre hacemos esto. Vaciamos todo así tenemos algo q hacer los lunes", le respondí.
Hace un tiempo alguien me dijo q la estupidez humana no tiene limites. Día a día confirmo q tiene razón.
Hace un tiempo alguien me dijo q la estupidez humana no tiene limites. Día a día confirmo q tiene razón.

3 Comments:
At 10:49 AM,
Ana said…
Ah... Sí, es muy cierto... Y eso de que la estupidez humana no tiene límites me hizo acordar de Gregorio de Laferrére, él decía lo mismo, y qué razón tenía...
En el edificio en dónde vivo, había cuatro tipos (¡sí, cuatro!) sudando la gota gorda para ver cómo se ponían de acuerdo con el silletero (que estaba colgado al otro lado de la medianera, a la altura de un octavo piso) para hacer un agujero para colocar un miserable aparato de aire acondicionado; que se hacían señas, que se pegaban gritos, etc., etc., etc., a fin de determinar en qué punto debía hubicarse el pobre silletero... Llevaban en eso como media hora (sin exagerar), cuando pasó por ahí el portero que, metido, como siempre, metió su bocadillo: "¿Tiene una cinta de medir?"
"Sí, ¿para qué?"
"¿Ve el ventanal de allá, al fondo?"
"Sí, ¿y qué?"
"Mida la distancia que hay desde el ventanal hasta dónde quiere hacer el gujero, después suba a la terraza, y a esa distancia desde el borde es dónde tiene que bajar el silletero..."
"Pero esta cinta mide dos metros..."
"¡Pero hombre, mida de a dos metros y vaya sumando, que por más de 10 o 15 centímetros no le va a errar...!"
Mi Dios... Y esa gente tan obtusa tiene trabajo... De verdad me horroriza. Y mejor no pienso en la cantidad de macanas que se mandaron después, porque me dan ganas de llorar...
At 5:20 PM,
queso ruso said…
jaaaajaja es verdad que la estupidez humana no tiene límites,
pero parecería que la epidemia atacó al 80 % de las mujeres mayores de 50 que viven en Belgrano, como esa está lleno...
también podría ser la mama de Mema
no me sorprendería para nada
At 10:36 PM,
Ani said…
ajajajaja
Publicar un comentario
<< Home